La luz es uno aspecto básicos de una casa. Por esta razón, uno de los aspectos más importantes al elegir una vivienda es que tenga amplias ventanas para que entre la luz natural. Además, la luz del sol también regula ritmos tan vitales como el sueño y el descanso. Sin embargo, al decorar tu vivienda también puedes hacer un óptimo uso de los distintos sistemas de iluminación disponibles para crear una atmósfera feliz.
La luz no solo es un bien fundamental para el ser humano, sino que además, desde el punto de vista de la salud psicológica también produce optimismo. Desde el punto de vista del interiorismo, gracias a la luz también lucen con más belleza los detalles de decoración, por ejemplo. ¿Cuáles son los cuatro tipos de luz más frecuentes?
Luz general de cada habitación
El objetivo principal de este tipo de iluminación es ofrecer una uniformidad en las condiciones de luz de cada cuarto. El mejor modo de conseguir esta luz general es mediante lámparas de techo cuyo interruptor está situado justamente a la entrada de cada cuarto. Esta luz ilumina una estancia de un modo general.
Luz funcional
En una casa existen necesidades específicas de la convivencia. Esto hace que algunos rincones necesiten una mayor iluminación. Por ejemplo, la mesa de trabajo de la zona de despacho, la zona de lectura o el lugar de trabajo en la cocina. Es decir, este tipo de luz funcional es más localizada, ofrece mejores condiciones de iluminación en un apartado concreto de la casa. La luz funcional también puede estar presente en el vestidor para que al abrir el armario puedas ver mejor las prendas que hay en su interior. Esta iluminación puntual puede estar presente en muchos puntos específicos de la casa, por ejemplo, en la mesilla de noche o sobre la mesa del comedor. Otro lugar en el que colocar luz funcional es en las escaleras puesto que tener buenas condiciones de iluminación en esta estancia aumenta la seguridad.
Luz que aporta ambiente
Este tipo de iluminación tiene una función más importante que la propiamente visual. Crea una atmófesta intimista y acogedora. Por tanto, como indica su propio nombre, busca crear un ambiente concreto. La luz ambiental produce un estado de ánimo ya que gracias a este toque intimista y relajado, la persona también se siente de este modo. El salón es un lugar adecuado para crear este ámbito de bienestar.
Luz decorativa
Es aquel tipo de luz que tiene una posición estratégica para dar visibilidad a un cuadro, por ejemplo. Por medio de los distintos tipos de luz puestos en relación, es posible crear atractivos contrastes en un espacio. Gracias a la luz decorativa, el objeto adquiere una nueva perspectiva, es decir, este tipo de luz pierde sentido si no tiene un carácter referencial.
A la importancia de estos cuatro tipos de luz también se suma la luz natural como un recurso necesario para dar forma a la ambientación de un lugar.
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